miércoles, 23 de julio de 2008

Guerra mediática, Medios Privados contra el Gobierno de Evo Morales


Durante los primeros años de este siglo, en Bolivia se fortalecieron doce grupos mediáticos con vinculaciones políticas y empresariales, según el estudio Análisis del comportamiento de los medios. Bolivia siglo 21 de Edgar Ramos, de inminente edición.

Un adelanto del mismo fue publicado en una cartilla-folleto de bolsillo (7×9 centímetros; 16 páginas) que hace referencia a: Accionistas-propietarios; alcance mediático; actividad empresarial; y actividad política de esos conglomerados:

Grupo Rivero: Incluye El Deber y otros 7 diarios, 2 radioemisoras y 2 canales de TV más servicios corporativos de impresión y edición. Su propietario, Pedro Rivero, fue embajador de Bolivia en Francia y en UNESCO en 2001-2002 (gestión Hugo Banzer-Jorge Quiroga).

Grupo Kuljis: Red Uno de TV con 10 canales, 3 con señal autónoma de emisión. Tiene negocios en la banca; agricultura y ganadería a gran escala, ventas por TV e industria papelera. Su creador; Ivo Kuljis fue socio político de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Grupo Garáfulic-Prisa: (Red ATB de TV con 10 canales y 3 de señal autónoma, diario La Razón y otros 4 periódicos. Incluye negocios en transporte aéreo, fondos de jubilación, industrial petrolera, editora de textos masivos de escuela, otros. Uno de sus accionistas, Raúl Garáfulic, fue embajador de Bolivia en España, en 1997 (gestión Hugo Banzer-Jorge Quiroga).

Grupo Líder: Nueve diarios en otras tantas ciudades. Oferta servicios corporativos de edición-impresión. Su labor política es coordinar editoriales en varios de sus diarios que, por ejemplo, mostraron desconfianza en medidas gubernamentales como la nacionalización de hidrocarburos, según el Observatorio Nacional de Medios-Onadem.

Grupo Asbún: Red Bolivisión, de 8 canales de TV, 3 con señal autónoma, más negocios en centros comerciales, transporte aéreo de pasajeros, cerveza, educación privada, otros. Su propietario, Ernesto Asbún se apropió de la empresa semi-estatal LAB (de transporte aéreo) mediante información confidencial. Es enjuiciado y está prófugo.

Grupo FIDES, de la Compañía de Jesús: De 28 radioemisoras que emiten en red e individualmente. Realizó, encabezado por su director, Eduardo Pérez, un acompañamiento no crítico a la gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada. Incluye empresa de encuestas, de educación privada y torneos internacionales de ciclismo.

Grupo Canelas: De 10 diarios (en varios, asociado a grupos Líder y Rivero) y servicios corporativos de impresión y edición. En 2003, uno de sus propietarios, Alfonso Canelas, despidió públicamente a su jefe de informaciones por no compartir su línea de acompañamiento a la gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Grupo Mesa y asociados: Red PAT de TV y 9 canales, 3 con señal autónoma, y producción cinematográfica y de video-documentales. Su director, Carlos Mesa, un reputado intelectual, analista político y de televisión, fue Vicepresidente con Gonzalo Sánchez de Lozada, y luego Presidente de Bolivia; tuvo que renunciar.

Grupo Dueri: Radio Panamericana, con 8 repetidoras, más 1 empresa disquera, hotel de 5 estrellas, casas de juegos. Su propietario, Miguel Dueri, fue embajador boliviano en Arabia en 1997, en la gestión Hugo Banzer-Jorge Quiroga.

Grupo Mega: Incluye el diario y radioemisora El Mundo y el canal Megavisión-Santa Cruz; más servicios de banca hipotecaria, parques de diversiones, otros. Uno de sus accionistas, Juan Carlos Durán, fue prominente legislador del partido de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Grupo Mercado sucesores: Incluye Cadena A de televisión con 8 repetidoras, más empresas mineras, hotelería. Uno de sus accionistas, Mauro Bertero, fue autoridad superior en el gobierno boliviano (gestión Hugo Banzer-Jorge Quiroga).

Grupo Monasterio: Red Unitel de TV con 10 canales, 3 con señal autónoma. Incluye empresas de banca, agricultura y ganadería a gran escala, comercio exterior, muebles importados y otros. Su creador, Osvaldo Monasterio, fue prominente legislador del partido de Gonzalo Sánchez de Lozada.

La cartilla de referencia, el primero de varios de la serie Más claro… agua, contiene referencias de 12 grupos mediático-empresariales: 1) Grupo Rivero-Jordán (El Deber y otros-Santa Cruz); 2) Grupo Kuljis (Red Uno y otros-Santa Cruz); 3) Grupo Prisa-Garáfulic (ATB, La Razón, otros-La Paz); 4) Grupo Líder (nueve diarios-nacional); 5) Grupo Asbún (Red Bolivisión, otros-Cochabamba); 6) Compañía de Jesús, Iglesia Católica (Radio Fides, otros-nacional); 7) Editora Canelas (Los Tiempos, otros-Cochabamba); 8) Grupo Mesa y asociados (Red PAT, otros-nacional); Grupo Dueri (Radio Panamericana-nacional); 10) Grupo Mega (El Mundo, Megavisión-Santa Cruz); 11) Grupo Mercado sucesores (Cadena A de televisión-La Paz); 12) Grupo Monasterio (Unitel, otros-Santa Cruz).
/Edgar Ramos A.

"Jamás en la historia de la Bolivia democrática, una consulta electoral ha encontrado tanta y tanta oposición mediática".

Ataques del periódico "La Razón" contra el Gobierno.

La prensa de derechas en Bolivia inició hace dos meses una campaña mediática inaudita: se lanzó con todo su aparato y poder en contra de una consulta popular-democrática aprobada por la oposición al gobierno de Evo Morales: el revocatorio. La oposición fue siempre detrás de los editoriales, señala el artículo de Ricardo Bajo publicado en Erbol Digital.

Bajo señala que para muestra un botón: los continuos ataques en sus editoriales de mayo a julio del periódico paceño La Razón, propiedad del holding mediático español, Prisa. Van las trece cargas de la caballería de los chicos de Auquisamaña, zona residencial ubicada en sur de la ciudad de La Paz (hasta el domingo 20 de julio):

1.- “No es necesario”

La primera arremetida orquestada contra el revocatorio se produjo el domingo 11 de mayo, tres días después de la sorprendente aprobación por parte de la oposición de derechas. Para La Razón, consultando su oráculo “infallable”, el revocatorio no es necesario. Así de simple. En medio de una grave crisis política, agotada la vía del diálogo y en riesgos de un desenlace violento, la llamada a las urnas no es necesaria.

“Más allá de este debate, con esta decisión, el sistema político sólo ha logrado devaluarse aún más de lo que estaba al transferir al soberano la responsabilidad de solucionar la profunda crisis nacional”, decía el editorial para cerrar diciendo.

“En definitiva, queda la sensación de que oficialistas y opositores actuaron sin plena conciencia de sus actos, quizá con mezquindad, para ganar tiempo con miras al futuro panorama electoral. Y lo hicieron a sabiendas de que, en este momento, no existe un órgano rector electoral confiable y menos una institución que vele por el respeto de la constitucionalidad, debido a la falta de magistrados del Tribunal Constitucional”.

2.- “Con mal pie”

El segundo editorial contra el revocatorio no tardó en llegar: apenas tres días.

En un subeditorial del 14 de mayo, La Razón se preguntaba irónicamente desde el título: “¿Va en serio lo del referéndum?”

Repitiendo de nuevo que no resolverá la crisis (de nuevo el oráculo), el periódico del grupo Prisa que aplaudió la celebración de los referéndums autonómicos (su matriz, El País niega paradójicamente la consulta autonomista del presidente vasco) arremete contra el revocatorio con perlas como ésta: “En última instancia, las reglas del juego no están nada claras y, de principio, el discutido revocatorio comienza con mal pie”.

3.- “Gran error”

La tercera carga llegó el martes 20. Esta vez el revocatorio es un gran error nacional y obviamente no resolverá la crisis: “En esa agenda no aparece un tema que, hoy por hoy, convendría incluir antes de que, en lugar de un acuerdo, se concrete un gran error nacional: el referéndum revocatorio.

Cada vez más, oficialistas y opositores coinciden en que la consulta no resolverá la crisis”, decía el editorial. Para luego añadir sin el más mínimo rubor:

“También se debe reconocer plenamente el referéndum del Estatuto Autonómico de Santa Cruz, cuya legalidad está en entredicho pero nadie puede desconocer su legitimidad”. Es decir, para La Razón y Prisa hay referéndums de primera y de segunda. Los legítimos y los que no son necesarios, a pesar de que los primeros no tengan legalidad y los segundos, sí.

4.- “No beneficia”

La cuarta arremetida se hizo esperar una semana, debido a los hechos de racismo de Sucre. El editorial del 28 de mayo llamaba a salvar el diálogo moribundo convocado por Álvaro García Linera pero aprovechaba de paso para atacar de nuevo el revocatorio, que para la ocasión no beneficia a la población:

“Esto significaría un gran acuerdo entre oficialistas y opositores, tras lo cual no se justificaría el Referéndum Revocatorio. Una vez más queda en evidencia que esa consulta no beneficia a la población y podría evitarse con un diálogo serio y responsable, pensando en el bienestar general y no en el de los partidos”.

5.- “Imprudente”

El quinto editorial llegó el martes 10 de junio bajo el título de “La imprudencia del revocatorio”. Antes, la salida del periódico en su tapa del sábado 7 de junio decía: “En el revocatorio habrá veedores parcializados”. Eso se llama editorializar desde la tapa. Un día después, el domingo 8, otro título “objetivo”: “La imagen de Evo en el exterior lleva el sello de Chávez”.

Pero volvamos a la quinta carga de profundidad, el del 10 de junio con esta perlita: “En cuanto a las perspectivas que tendría el referéndum revocatorio, aparte del vicio constitucional antes apuntado, no resolverá los problemas políticos del país; más bien, los agravará. Además, de inicio, el oficialismo ha planteado la consulta con una pregunta incongruente, nada clara y, finalmente, tramposa”.

Es decir, hacía tres semanas, el revocatorio no iba a resolver la crisis, ahora la agravará. Bien muchachos, eso se llama escalada editorial de baja
intensidad.

6.- “Paren el revocatorio”

Ocupados en alabar de nuevo los referéndums autonómicos de Beni y Pando (1 de junio) y Tarija (22 de junio), la sexta carga contra el revocatorio tarda en llegar cinco interminables días.

El 15 de junio, domingo otra vez (día de mayor ventas), el editorialista de La Razón ha perdido los nervios y clama en el título: “Paren el revocatorio” para luego añadir: “La campaña política por el famoso revocatorio se anuncia justo cuando la Corte Nacional Electoral atraviesa por una grave crisis, admitida por su propio presidente, y cuando el Gobierno nacional y su partido, el MAS, desconfían de las cortes departamentales.

Nunca es tarde para enmendar los errores. Los líderes del país, oficialistas y opositores, deben hacer todo lo posible por anular este referéndum, que nada bueno dejará a los bolivianos”.

7.- “Desquiciamiento legal”

El lunes 16 de junio, otro titular editorializante en tapa: “Bolivia gasta 100 millones de bolivianos en ola de referéndums”. Martes 17, subeditorial titulada: “Sistema electoral en crisis”. Tres días después del último editorial, otra vez a la carga, el miércoles 18.

“Constitución en vez de revocatorio”, dice el título pidiendo un nuevo texto constitucional para luego lanzar: “Antes de llegar a semejante desquiciamiento legal (el revocatorio), lo procedente es aprobar una nueva CPE en consenso, a través de la aplicación de los dos tercios de votos, ya sea en una nueva Asamblea Constituyente —tras el fracaso de la última— o en el Congreso Nacional.

Chicos, cualquier cosa antes del revocatorio. Diálogo, Constitución, Constituyente, pero, por favor, no vayamos a un revocatorio, clamaban desde La Razón. ¿Por qué tanto miedo a las urnas?

8.- “Corte desprestigiada”

Tras alegrarse de las cuatro derrotas del presidente Evo Morales tras el “triunfo contundente” en el referéndum autonómico de Tarija (22 de junio), La Razón y sus editoriales volvían el jueves 26 de junio a su obsesión predilecta, pidiendo en su subeditorial una auditoría interna al Padrón Electoral y sentenciando de nuevo: “Con una CNE desprestigiada como nunca antes en las últimas décadas, que se reconoce además en crisis, se pretende llevar adelante un referéndum revocatorio, el 10 de agosto”.

Antes, el martes 24 de junio, los prefectos hacían caso por fin a La Razón y desconocían el revocatorio, pidiendo elecciones anticipadas (cinco semanas después de su aprobación). Y siete editoriales contundentes después, los prefectos opositores “hacían caso” a La Razón. Por fin.

9.- “Peligroso e inconstitucional”

El viernes 27 de junio, la novena “sinfonía” contra el revocatorio. Un subeditorial con el título: “Peligroso e inconstitucional” nos dejaba otra perla:

“El referéndum revocatorio que ha sido convocado para el mes de agosto y curiosamente aprobado por un Senado opositor, es algo que se puede calificar, cuando menos, como riesgoso… El referéndum no ayudará a resolver la crisis política; al contrario, probablemente la profundice”. Tan sólo una pregunta: ¿riesgo para quién? ¿para los que pierdan? ¿de tanto aventurarlo, quiere La Razón que la crisis se profundice?

10.- “De mal en peor”

El 5 de julio, en su principal título de tapa La Razón decía: “3 de 5 prefectos opositores a Evo aceptan ir al revocatorio”. ¿Descansarían los editoriales del buque insignia de Prisa en Bolivia? No, pues.

El domingo 6 de julio, salida editorial con “Desconfianzas en la carnetización”. El lunes 7, principal titular en tapa: “Reyes Villa se queda solo con la oposición al revocatorio”. ¿Sólo? Manfred amigo, La Razón está contigo.

Desde “Auqui”, el periódico arranca al día siguiente, martes 8, con este titular principal en tapa: “Dudas sobre el revocatorio llegan a la UE y la OEA”. El jueves 10, su décimo editorial contra el referéndum. Bajo el título “Maltrato a La Paz por el revocatorio”, el editorial critica la pegada de afiches electorales en las paredes y añade: “El referéndum, al margen de haber despertado las acostumbradas pasiones políticas que suelen anteceder a unas elecciones, generó reacciones diversas, incluso en el exterior.

La Unión Europea ha decidido no enviar veedores… No será una auditoría y sólo tomará en cuenta las dobles inscripciones, las depuraciones y el crecimiento del padrón.

No habrá cruce de datos, con lo cual difícilmente se podrán solucionar las supuestas irregularidades existentes. Así, mientras el revocatorio va de mal en peor, la legalidad, por un lado, y el castigo a la urbanidad, por el otro, pagan las consecuencias”.

11.- “Sospechas de fraude”

Cuanto más se acerca el revocatorio, menos días pasan sin editoriales contra la consulta. El viernes 11, va otra: “Las sospechas de fraude electoral”. Antes de sembrar dudas, el editorial vuelve a sentenciar sobre las preguntas aprobadas por la oposición: “Descontando las conjeturas, el oficialismo, de antemano, corre con ventaja para el referéndum revocatorio del 10 de agosto.

Las dos preguntas sobre las que deberán pronunciarse los ciudadanos bolivianos están claramente direccionadas con el propósito de asegurar la continuidad del Presidente y del Vicepresidente de la República”.

Para luego, comenzar a hablar de fraude: “En las últimas jornadas, salió al descubierto la realidad de que el revocatorio se basará en una maquinaria electoral poco confiable. Se han percibido graves irregularidades en la entrega de carnets de identidad duplicados o multiplicados”.

12.- “Invalidar los resultados”

Título principal de tapa del sábado 12 de julio: “Los prefectos vuelven a trabajar contra el revocatorio”. Como diciendo, sin querer queriendo, los prefectos vuelven a leer La Razón. El martes 15 de julio, la duodécima editorial contra el revocatorio bajo el título: “Por un padrón electoral confiable” donde se puede leer:

“En la última semana ha salido a la luz pública una variopinta gama de elementos que alimentó la pérdida de confianza de la ciudadanía en el Padrón Electoral. Cuando esto ocurre, no hay explicaciones ni razonamientos que puedan recomponer una situación ilegal, como la del referéndum revocatorio; punto extremo que, además, se presta a probables apelaciones ante la justicia ordinaria o el Tribunal Constitucional con el fin de invalidar los resultados de esa consulta, prevista para el domingo 10 de agosto”.

13.- “Enfrentamientos”

La última arremetida se produjo desde el editorial del domingo 20 de julio, sí otra vez domingo. Bajo el título de “El revocatorio y sus siete pecados capitales”, La Razón ofrece gentilmente un resumen. Los siete pecados son, a saber: su inconstitucionalidad, la ruptura del principio de universalidad, las preguntas tramposas, el Padrón no confiable, el arbitraje parcial de la Corte, la no solución de la crisis y el ahondamiento de la polarización. ¿Qué tal? Sólo falta que el revocatorio tenga la culpa también de las derrotas de la selección boliviana de fútbol.

El editorial termina así: “Y por último, fruto de tanta irresponsabilidad junta, sólo ahonda las diferencias en un país peligrosamente polarizado, hoy con riesgo de enfrentamientos de consecuencias imprevisibles”. ¿Otra vez el deseo anunciado de violencia?

Jamás en la historia de la Bolivia democrática, una consulta electoral ha encontrado tanta y tanta oposición mediática. ¿Por qué será? ¿O la democracia no sirve y es necesario torpedearla cuando ganan los que queremos?
Rdc/Rq ABI

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