La Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH) acusó al Comité Pro Santa Cruz de ser una agrupación racista y violenta ante organismos internacionales.
En una carta dirigida a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Bolivia señala que entre 2006 y 2007 la agrupación cívica cometió varios delitos contra agrupaciones indígenas.
En la misiva se dice que entre los casos denunciados, “entre el 15 y el 16 de diciembre de 2006, más de 100 personas, entre los cuales había miembros del Comité Cívico Pro Santa Cruz, asaltaron violentamente las oficinas de la Central Indígena Paikoneka de San Javier (CPI-SJ) destruyendo la casi totalidad de sus bienes e incendiando las oficinas e información histórica recopilada desde hace más de 20 años. Otro ejemplo emblemático es el caso de la APDH, cuyos miembros han sido estigmatizados públicamente por los medios de comunicación y las autoridades provinciales y son objeto de amenazas y hostigamiento. Por ejemplo, el 6 de diciembre de 2006, un grupo armado de siete miembros de la Unión Juvenil Cruceñista, golpeó a Adalberto Rojas en las afueras de las oficinas de la APDH, e insultó a los otros miembros de la APDH por haberlo ayudado”.
Frente a esta acusación, el presidente del organismo cívico cruceño Branko Marincovick refutó la misiva y denunció que el FIDH es una organización financiada por el gobierno, por lo que el Comité abrirá su propia oficina de derechos humanos. (rb)
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